Sobre Karla
La pintura llegó a mi vida hace varios años. Aprendí de forma autodidacta, con algunos consejos de un amigo pintor, y fui descubriendo el placer de crear a través de la experimentación.
Después de una larga pausa, la vuelta llegó de forma inesperada.
Al comprar cuadros para decorar mi casa, pensé: ¿por qué no crear mis propios cuadros?
Así fue como volví a los lienzos, a las pinturas y a los materiales.
El arte abstracto es mi forma de expresión preferida. No empiezo con una idea definida. Dejo que los colores, las formas y las texturas me guíen. Cuando pinto, me desconecto por completo del mundo que me rodea.
A veces termino el día con la sensación de que todavía falta algo. Al día siguiente, vuelvo al lienzo y sigo hasta sentir que la obra está terminada.
Creo que el arte no tiene una única interpretación. Cada persona ve algo distinto en una pintura, encuentra sus propias emociones y descubre significados que quizá otros no encuentren.
Crear mis propios cuadros ya es una enorme satisfacción. Saber que alguien se identifica con una de mis obras hasta el punto de querer llevársela a su casa sería una recompensa muy especial.
Creo con libertad. Cada persona es libre de encontrar su propia historia en lo que pinto.
Karla — artista autodidacta
